dimanche 13 décembre 2009

Por fin, lo dejé

Algunos de ustedes dirán que me tardé, otros pensarán que lo vieron venir, el caso es que ocurrió por fin: lo dejé.
No es que fuera soso. Era interesante, pero absorbente a más no poder. Me maltrataba, me estresaba. Me tenía el estómago y el corazón hechos trizas.
Pasé por la etapa de negación: no es tan malo/ debe haberlos peores/ ¿acaso merezco más?/ Tal vez esto sea para lo que me alcanza.
Luego asumí el reto: es que yo debo esforzarme más/ Es que si yo no fuera tan aprehensiva/ es que es cuestión de tiempo agarrarle el modo.
Un día me descubrí sintiendo miedo: ¿que va a ser de mí sin él?/ ¿qué voy a ser si no encuentro otro?/ Si me rindo tendré una medalla más en mi altar de fracasos.
Cada mañana era más difícil ir hacia él. Mi ánimo flaqueó. Me sentía triste, devaluada, poco atendida. Violentada. Hasta llegué a dudar de mis capacidades y saberes.
¿Cómo escapar? ¿Cómo recuperarme a mí misma? ¿Cómo ser firme, tajante y clara? Tenía que poner un hasta aquí.
Lloraba por cualquier cosa. Discutía por nimiedades y luego me sentía culpable, vacía y monstruosa. Por supuesto fea y tonta todo el tiempo. Estaba segura de que lo que hiciera carecía de sentido y no valía la pena reparar en ello.
Quería desaparecer, invocaba desastres naturales, pandemias, incendios, enfermedades que me inmovilizaran. Jugaba con las posibilidades de alejarme: reales o ficticias eran un incentivo.
Puse límites temporales: no llego a enero, no me veo en enero.
El domingo pasado encuentro en el periódico el anuncio de mi puesto de trabajo: están buscando quien me remplace ¡y no me lo han dicho!
Era todo lo que necesitaba. Yo sufriendo por no botarlo y era cuestión de tiempo quedarme sin él: ¡a volar! No quise que ese tiempo se alargara ni un minuto más.
Lo dejé.

dimanche 18 octobre 2009

Proyección docente. Obra en un acto.

La historia se desarrolla en la consulta del Dr. F.
Personajes: DOCTOR, P., ADMINISTRATIVA.
Tras su escritorio el DOCTOR recibe a su paciente.

DOCTOR:–Pase señorita. ¿En qué puedo servirle?
P.:–No me diga señorita. Me llamo P.
DOCTOR:–Está bien P. ¿En qué puedo servirle?
P.:–Usted sabrá, usted es el Doctor.
DOCTOR:–De acuerdo pase a la báscula.
P.:–¡¿A la báscula?! ¿Por qué? El otro día vino mi prima y no la pesaron.

Sin embargo, P. se acerca y el médico la pesa.

DOCTOR:–Mmm, 54 kg
P.:–¿Qué? ¡Más de 50! No puede ser. Póngame 50. Por favor hago lo que sea.
El médico registra.
DOCTOR:–¿Se hizo los análisis que le mandé?
P.:–Sí.
DOCTOR:–¿Me los muestra?
P.:–¿Por qué? Usted no me dijo que tenía que traerlos. Me dijo que me los hiciera, pero no me avisó que tenía que traerlos.
DOCTOR:–Necesito verlos. Venga con ellos la siguiente cita. Para que pueda recetarla.
P. agarra sus cosas y va saliendo del consultorio diciendo entre dientes:
P.:–O sea que no me va a recetar. Usted me ignora. Nada más quiere pesarme. Prefería al anterior, al menos me recetaba. No hace bien su trabajo. Voy a pedir que lo corran.

El Dr. F. termina su consulta y al salir, con su cansancio del día encima, pensando en cómo llegar más rápido a su casa, es abordado por la ADMINISTRATIVA.

DOCTOR:–Buenas noches.
ADMINISTRATIVA:–Doctor ¡qué bueno que lo veo! Estaba viendo sus registros y me fijé que de 20 personas que atendió reportó a 15 como enfermas. Eso no puede ser, la Secretaría de Salud no nos lo permite.
DOCTOR:–P…pero ¡estaban enfermas!
ADMINISTRATIVA:–Pues sí, pero a ver cómo le hacemos porque no podemos tener ese número de enfermos. ¿No hay manera de que lo arregle? Mire, yo lo espero, se lleva el registro a su casa y me lo trae mañana con 30% de enfermos. ¿Sí?
DOCTOR:–¿Y cómo hago eso?
ADMINISTRATIVA:–Por ejemplo: sólo considere con fiebre a los que tienen más de 39ºC. Y con diarrea sólo a los que lleven más de tres días, porque menos, pues, nomás es como un recargo estomacal ¿no?
De todos modos la mayoría se van a curar, así que no los haga sentir mal y apóyelos. Que ellos sientan que usted está de su parte.

El DOCTOR sale de escena cabizbajo y cejijunto. La ADMINISTRATIVA ordena su propio escritorio y se apaga la luz.


FIN

jeudi 8 octobre 2009

Juan Villoro nos propone un ejercicio de ficción

Reflexiones/ Ciencia y ficciónLlegó el momento de inventar el libro

¿Qué pasaría si la mayor novedad cultural no fuera digital, sino producto de la imprenta? Tal la hipótesis que plantea el escritor mexicano

lanacion.com | ADN Cultura | Sábado 3 de octubre de 2009

samedi 26 septembre 2009

La soledad de los números primos


Por fin conseguí el libro de Paolo Giordano y lo devoré. Es como la vida misma: sin arreglo y sin final feliz. ¿Cómo no identificarse con Alice o con Mattia? Y no por compartir sus patologías específicas, sino porque una visión crítica de nosotros mismos nos dice que somos lisiados, mercancía dañada, burbujas que temen acercarse demasiado por miedo a desvanecerse en el aire. Nos hacemos daño para sentirnos vivos y dueños del timón. Nos aislamos para no dar pena.
Hemos pagado precios estrambóticos por nuestras decisiones y ya no queremos arriesgar. Conocemos la fuente de la felicidad pero no nos sentimos dignos de ahogarnos en ella. Podemos asomar la cabeza para sentir el vértigo que da la profundidad y podemos vivir de ese recuerdo.
Después de todo, el vínculo de lo que no ha podido ser no se desgasta en las miserias de diario y tiende a permanecer sobre otros. Al menos en mi experiencia.
Y ¿no es la felicidad pensar que existe una posibilidad por realizarse esperándonos? Un boleto de avión abierto al paraíso. Podría estar aquí el origen de las religiones. Tan atractiva es la idea. Pero a diferencia de ellas el amor pendiente de vivirse con plenitud promete una mejor vida antes de la muerte, y no a cambio de sufrimientos o de privaciones sino de valor, arrojo, coraje y ganas de ir a por él.
Acaricio mi boleto intangible y por lo pronto me conformo con creer que existe, que es válido, que no ha caducado y que me llevará al paraíso en cuanto el paraíso y yo nos decidamos a coincidir.

lundi 14 septembre 2009

Pájaros de Portugal



No conocían el mar
y se les antojó más triste que en la tele
pájaros de Portugal
sin dirección, ni alpiste, ni papeles

Él le dijo "vámonos"
"¿dónde?" le respondió llorando ella.
Lejos del altar mayor
en el velero pobretón de una botella
despójate del añil redil del alma
de largo con camisa
Devuélveme el mes de abril
Se llamaban Abelardo y Eloísa
arcángeles bastardos de la prisa

Alumbraron el amanecer muertos de frío
Se arroparon con la sensatez del desvarío
tuyo y mío de vuelta al hogar
qué vacío deja la ansiedad
qué vergüenza tendrán sus papás

Sin alas para volar
prófugos del instituto y de la cama
pájaros de Portugal
apenas dos minutos, mala fama
luego la Guardia Civil les decomisó
el sudor y la sonrisa
las postales de Estoril, sin posada,
sin escudos y sin Visa
Se llamaban Abelardo y Eloísa

Bucearon contra el Everest y se ahogaron
nadie les enseñó a merecer el amparo
de la virgen de la soledad
¡qué pequeña es la luz de los faros!

Bucearon contra el Everest y se ahogaron
nadie les enseñó a merecer el amparo
de la virgen de la soledad
¡qué pequeña es la luz de los faros!
de quien sueña con la libertad...

lundi 7 septembre 2009

¡¡Es nuestro aniversario!!



Parece mentira
que despues de tanto tiempo
rotos nuestros lazos
sigamos manteniendo la ilusion
en nuestro aniversario

La misma mesita
que nos ha visto amarrar
las manos por debajo
cuida que el rincon de siempre
permanezca reservado

Y aunque la historia se acabó
hay algo vivo en este amor
que aunque empeñados en soplar
hay llamas que ni con el mar

Las flores de Mayo
poco a poco cederan
a las patas de gallo
y nos buscaremos con lo ojos
por si queda algo

El siete de Septiembre
es nuestro aniversario
y no sabremos si besarnos
en la cara o en los labios

Y aunque la historia se acabó
hay algo vivo en este amor
que aunque empeñados en soplar
hay llamas que ni con el mar

El siete de Septiembre
es nuestro aniversario.

jeudi 30 juillet 2009

Encontrarle sentido

Probablemente una de las cosas mas difíciles de hacer sea encontrarle sentido a un momento, a un suceso, a un objeto, a una relación o a la existencia. Sobre todo cuando de antemano sabemos que lo más probable es que nada tenga un sentido, o al menos uno que podamos asir de manera satisfactoria.
Cuando estamos viviendo la infancia sabemos que nuestra vida no tiene sentido pero va a tenerlo en la medida que alcancemos ciertas metas. Luego resulta que –como dice Kundera– la vida está en otra parte, y el sentido se transforma en los sentidos y éstos, en pequeñeces instantáneas y superficiales que no podemos creer que conformen el sentido de tanto esfuerzo que cuesta vivir: definitivamente la vida está sobrevaluada.
Preguntarnos cosas como ¿por qué los que se aman no pueden estar juntos? ¿por qué extrañamos a quienes se han ido hace tanto tiempo? ¿cuándo dejar de forcejear, de esperar, de pensar, de cuestionar? ¿cuándo luchar sin descanso? ¿por qué molan las historias protagonizadas por personajes decadentes que se arruinan la vida? ¿por qué anhelar esa espiral sin fin que le de sentido a todo lo pasado, lo presente y lo futuro? ¿por qué nos identificamos con quienes más pierden o con quienes más entregan? ¿por qué alguien puede reconocerse amargada, desilusionada, desesperanzada y seguir viviendo? ¿por qué el abandono, la huida, la renuncia resultan tan atractivos y tan íntimos? ¿por qué es tan difícil aceptar que mañana llegará? ¿por qué rebelarse ante una imposición tan natural y tan obvia? ¿por qué tiene que ser así y no de otra manera? seguro que no tiene sentido.
Y sin embargo...

jeudi 25 juin 2009

No te quiere

A veces no es fácil darnos cuenta de que hay personas que no nos quieren. Solemos creer que es un momento de alejamiento, un desacuerdo o que hay formas raras de querer.
No es así. Si escuchamos nuestras reacciones más emocionales y renunciamos al ejercicio constante de racionalizar podemos tener respuestas que no serán las deseadas, pero sin duda serán las más ciertas.

Una persona que censura cada decisión que tomas, te culpa de los males más inverosímiles, aboga por causas contrarias a las tuyas, descalifica tus sentimientos, hace esfuerzos porque quienes te aprecian dejen de hacerlo y quienes no lo hacen no lo hagan jamás: no te quiere.
Si nunca te has sentido consolada por ella a tal grado que tú misma no sabrías cómo consolarla: no te quiere.
Aquél que emite juicios sobre ti, o sobre las cosas que haces, fundamentados en una supuesta justicia, objetividad y neutralidad: no te quiere, el cariño y la objetividad son incompatibles.
Cuando alguien afirma que estaría de acuerdo contigo si…[aquí entra cualquier cosa], está condicionándote su apoyo. Eso no es cariño es manipulación.
Si después de tener un encuentro quedas agotado, con dolor de estómago o de cabeza o ambos, y te preguntas por qué.
Constantemente piensas que por más que hagas no logras su aprobación. No te escribe, no te habla, no te cuenta. Cuando le hablas sientes que no te está escuchando y si hace algo por ti es porque le pareció que era su responsabilidad y de ninguna manera podría dejar su responsabilidad de lado.
Si expresa que lo que haces no es lo que deberías estar haciendo, lo siento: no te quiere.

Y aunque nadie está obligado a querernos, siempre habrá alguien que lo haga y para muestra basta un botón.



lundi 25 mai 2009

Mucho más grave



Todas las parcelas de mi vida tienen algo tuyo


y eso en verdad no es nada extraordinario


vos lo sabés tan objetivamente como yo



sin embargo hay algo que quisiera aclararte


cuando digo todas las parcelas



no me refiero sólo a esto de ahora


a esto de esperarte y aleluya encontrarte


        y carajo de perderte


        y volverte a encontrar



        y ojalá nada más



no me refiero sólo a que de pronto digas


        voy a llorar



y yo con un discreto nudo en la garganta


        bueno llorá


y que un lindo aguacero invisible nos ampare


y quizá por eso salga enseguida el sol




ni me refiero sólo a que día tras día


aumente el stock de nuestras pequeñas


        y decisivas complicidades



o que yo pueda         o creerme que puedo


        convertir mis reveses en victorias


o me hagas el tierno regalo



        de tu más reciente desesperación



no


la cosa es muchísimo más grave




cuando digo todas las parcelas


quiero decir que además de ese dulce cataclismo


también estás reescribiendo mi infancia


esa edad en que uno dice cosas adultas y solemnes



y los solemnes adultos las celebran


y vos en cambio sabés que eso no sirve


quiero decir que estás rearmando mi adolescencia


ese tiempo en que fui un viejo cargado de recelos


y vos sabés en cambio extraer de ese páramo



mi germen de alegría         y regarlo mirándolo



quiero decir que estás sacudiendo mi juventud


ese cántaro que nadie tomó nunca en sus manos



esa sombra que nadie arrimó a su sombra


y vos en cambio sabés estremecerla


hasta que empiecen a caer las hojas secas


y quede el armazón de mi verdad sin proezas




quiero decir que estás abrazando mi madurez


esta mezcla de estupor y experiencia


este extraño confín de angustia y nieve


esta bujía que ilumina la muerte


este precipicio de la pobre vida




como ves es más grave


muchísimo más grave


porque con estas o con otras palabras


quiero decir que no sos         tan sólo



la querida muchacha que sos


sino también las espléndidas


        o cautelosas mujeres


        que quise o quiero




porque gracias a vos he descubierto


(dirás que ya era hora


                                        y con razón)



que el amor es una bahía linda y generosa


que se ilumina y se oscurece


                según venga la vida




una bahía donde los barcos


        llegan y se van



llegan los pájaros y augurios



y se van con sirenas y nubarrones


una bahía linda y generosa


donde los barcos llegan


                                y se van



pero vos


por favor


                no te vayas.








jeudi 30 avril 2009

Echémosle una mano al simpático puerco


Recordemos esta bella historia, total ¿quién no ha disfrutado de hacer cochinadas?


Los tres cerditos, Roal Dahl

El animal mejor que yo recuerdo
es, con mucho y sin duda alguna, el cerdo.
El cerdo es bestia lista, es bestia amable,
es bestia noble, hermosa y agradable.

Mas, como en toda regla hay excepción,
también hay algún cerdo tontorrón.

Dígame usted si no: ¿qué pensaría
si, paseando por el Bosque un día,
topara con un cerdo que trabaja
haciéndose una gran casa... de paja?

El Lobo, que esto vio, pensó: "Ese idiota
debe estar fatal de la pelota...
"¡Cerdito, por favor, déjame entrar!".
"¡Ay no, que eres el Lobo, eso ni hablar!".
"¡Pues soplaré con más fuerza que el viento
y aplastaré tu casa en un momento!".

Y por más que rezó la criatura
el lobo destruyó su arquitectura.
"¡Qué afortunado soy! -pensó el bribón-.
¡Veo la vida de color jamón!".
Porque de aquel cerdito, al fin y al cabo,
ni se salvó el hogar ni quedó el rabo.

El Lobo siguió dando su paseo,
pero un rato después gritó: "¿Qué veo?
¡Otro lechón adicto al bricolaje
haciéndose una casa... de ramaje!

¡Cerdito, por favor, déjame entrar!".
"¡Ay no, que eres el Lobo, eso ni hablar!".
"¡Pues soplaré con más fuerza que el viento
y aplastaré tu casa en un momento!".

Farfulló el Lobo: "¡Ya verás, lechón!",
y se lanzó a soplar como un tifón.
El cerdo gritó: "¡No hace tanto rato
que te has desayunado! Hagamos un trato...".

El Lobo dijo: "¡Harás lo que yo diga!".
Y pronto estuvo el cerdo en su barriga.

"No ha sido mal almuerzo el que hemos hecho,
pero aún no estoy del todo satisfecho
-se dijo el Lobo-. No me importaría
comerme otro cochino a mediodía".

De modo que, con paso subrepticio,
la fiera se acercó hasta otro edificio
en cuyo comedor otro marrano
trataba de ocultarse del villano.

La diferencia estaba en que el tercero,
de los tres era el menos majadero
y que, por si las moscas, el muy pillo
se había hecho la casa... ¡de ladrillo!

"¡Conmigo no podrás!", exclamó el cerdo.
"¡Tú debes de pensar que yo soy lerdo!
-le dijo el Lobo-. ¡No habrá quien impida
que tumbe de un soplido tu guarida!".

"Nunca podrá soplar lo suficiente
para arruinar mansión tan resistente",
le contestó el cochino con razón,
pues resistió la casa el ventarrón.

"Si no la puedo hacer volar soplando,
la volaré con pólvora... y andando",
dijo la bestia, y el lechón sagaz
que aquello oyó, chilló: "¡Serás capaz!"
y, lleno de zozobra y de congoja,
un número marcó: "¿Familia Roja?".

"¡Aló! ¿Quién llama? -le contestó ella-.
¡Guarrete! ¿Cómo estás? Yo aquí, tan bella
como acostumbro, ¿y tú?". "Caperu, escucha.
Ven aquí en cuanto salgas de la ducha".

"¿Qué pasa?", preguntó Caperucita.
"Que el Lobo quiere darme dinamita,
y como tú de Lobos sabes mucho,
quizá puedas dejarle sin cartuchos".

"¡Querido marranín, porquete guapo!
Estaba proyectando irme de trapos,
así que, aunque me da cierta pereza,
iré en cuanto me seque la cabeza".

Poco después Caperu atravesaba
el Bosque de este cuento. El Lobo estaba
en medio del camino, con los dientes
brillando cual puñales relucientes,
los ojos como brasas encendidas,
todo él lleno de impulsos homicidas.

Pero Caperucita, -ahora de pie-
volvió a sacarse el arma del corsé
y alcanzó al Lobo en punto tan vital
que la lesión le resultó fatal.

El cerdo, que observaba ojo avizor,
gritó: "¡Caperucita es la mejor!".
¡Ay, puerco ingenuo! Tu pecado fue
fiarte de la chica del corsé.

Porque Caperu luce últimamente
no sólo dos pellizas imponentes
de Lobo, sino un maletín de mano
hecho con la mejor... ¡piel de marrano!

mercredi 25 mars 2009

Y sin salirme del tema…

…me topo hace unas horas con la estremecedora noticia de que Nicholas Hughes se ha suicidado el lunes pasado. ¿Es la genética? ¿Son los tiempos que corren? ¿Es que no dejo de pensar en el suicidio y por eso me topo con estas noticias?
Creo que, ya que lo único seguro al nacer es la muerte, uno debiera ser dueño de la suya propia más de lo que debiera ser dueño de su vida. Y sin embargo no quisiera ser víctima de mi respeto a ultranza y observar, desde la pasividad impuesta por la impotencia, cómo las personas valiosas deciden dar el brinco hacia lo desconocido.
Con el riesgo de ser acusada de sensiblera debo decir que Nick Hughes había sido hasta hoy un enigma para mí y que ahora, viendo sus fotos y conociendo su perfil académico, lamento su muerte como si hubiera sido un maestro mío y quisiera abrazar fuerte y largo a su hermana porque puedo imaginar cómo debe estar sufriendo que su hermano pequeño haya optado por dejar lo que parecía amar y alejarse; porque no hay Alaska que alcance cuando hasta el aire parece herirnos y nada nos alienta a seguir haciendo esfuerzos que –de cualquier modo– no nos llevarán sino a la muerte.

Para conocer más sobre Nick dejo la fuente de la foto, y para ir a la noticia aquí.

A continuación transcribo un fragmento de un poema de Ted Hughes en la traducción de Luis Antonio de Villena.

Life after death

¿Qué puedo decirte que no sepas
sobre la vida después de la muerte?

Los ojos de tu hijo, que nos desasosegaron
con tu pliegue epicántico
asiático y eslavo, llegarían a ser
perfectamente tus ojos;
se volvieron húmedas joyas,
la más pura sustancia del más puro dolor
mientras le daba de comer en su alta silla blanca.
Grandes manos de congoja se retorcían y volvían a retorcerse
en el trapo mojado de su cara. Las manos retorcían sus lágrimas.
Pero te delató su boca– aceptó
la cuchara de mi mano incorpórea
que se extendía desde la vida que te sobrevivió.

jeudi 19 mars 2009

Lady Lazarus





I have done it again.
One year in every ten
I manage it–

A sort of walking miracle, my skin
Bright as a Nazi lampshade,
My right foot

A paperweight,
My featureless, fine
Jew linen.

Peel off the napkin
O my enemy.
Do I terrify?–

The nose, the eye pits, the full set of teeth?
The sour breath
Will vanish in a day.

Soon, soon the flesh
The grave cave ate will be
At home on me

And I a smiling woman.
I am only thirty.
And like the cat I have nine times to die.

This is Number Three.
What a trash
To annihilate each decade.

What a million filaments.
The peanut-crunching crowd
Shoves in to see

Them unwrap me hand in foot–
The big strip tease.
Gentlemen, ladies

These are my hands
My knees.
I may be skin and bone,

Nevertheless, I am the same, identical woman.
The first time it happened I was ten.
It was an accident.

The second time I meant
To last it out and not come back at all.
I rocked shut

As a seashell.
They had to call and call
And pick the worms off me like sticky pearls.

Dying
Is an art, like everything else.
I do it exceptionally well.

I do it so it feels like hell.
I do it so it feels real.
I guess you could say I've a call.

It's easy enough to do it in a cell.
It's easy enough to do it and stay put.
It's the theatrical

Comeback in broad day
To the same place, the same face, the same brute
Amused shout:

'A miracle!'
That knocks me out.
There is a charge

For the eyeing my scars, there is a charge
For the hearing of my heart–
It really goes.

And there is a charge, a very large charge
For a word or a touch
Or a bit of blood

Or a piece of my hair or my clothes.
So, so, Herr Doktor.
So, Herr Enemy.

I am your opus,
I am your valuable,
The pure gold baby

That melts to a shriek.
I turn and burn.
Do not think I under estimate your great concern.

Ash, ash–
You poke and stir.
Flesh, bone, there is nothing there–

A cake of soap,
A wedding ring,
A gold filling.

Herr God, Herr Lucifer
Beware,
Beware.

Out of the ash
I rise with my red hair
And I eat men like air.

mercredi 11 mars 2009

Privilegio del suicida



El que se mata mata al que lo amaba.
Detiene el tiempo –el tiempo que es de todos
y no era sólo suyo–
en un instante: aquel en que alzó el vaso
colmado de veneno;
en que segó la yugular; en que
hendió con largos gritos el vacío.

Ah, la memoria atónita, sin nada más que un huésped;
la atención que regresa como un tábano
siempre hasta el mismo punto intraspasable
y la esperanza que amputó sus pies
para ya no tener que ir más allá.

Ay, el sobreviviente,
el que se pudre a plena luz, sepulcro
de par en par abierto,
paseante de hediondeces y gusanos,
presencia inerme ante los ojos fijos
del juez ¿y quién entonces
no osa empuñar la vara del castigo?

¡Condenación a vida!

(Mientras el otro, sin amarraduras,
alcanza la inocencia del agua, las esencias
simplísimas del aire
y, materia fundida en la materia
como el amante en brazos del amor,
se reconcilia con el universo.)

dimanche 15 février 2009

Una (otra) historia sin fin –Cuarta parte–

Era mayo, llovía y el bosque urbano estaba húmedo a todas horas. La niebla agudizaba la oscuridad y a pesar de no ser una noche fría, se apetecía estar abrazados.

Salieron de una conferencia rumbo a la estación más cercana del metro. Caminaban bajo un paraguas de colores jugando entre los charcos. Sus sonrisas enormes brillaban en la bruma. Llegaron a la fuente, el ruido de los autos que pasaban indiferentes a tanta felicidad y el sonido del agua cercando a chorros a la Cazadora imponían un alto. La contemplación de una noche única, interminable en la memoria, fue sellada con un debutante beso de amor. (Lo supiéramos o no).


ST BOTOLPH’S
(fragmento)

Nuestra revista era meramente una inducción
a la noche y la fiesta. Yo había pronosticado
gastos desastrosos: una planetaria
certeza, según el libro de Próspero.
Júpiter estaba en conjunción con la luna llena
y en oposición a Venus. Gastos desastrosos
según ese libro. Para mí sobre todo.
La conjunción quema mi Sol natal.
Venus exactamente clavado en mitad de mi cielo.
Cosas de astrólogo frívolo. ¿Y qué?
El fácil exorcismo del toque de un ala de murciélago.
Nuestro Chaucer se habría quedado en casa con su Dante.
Habría localizado los planetas con precisión mayor.
Habría cavilado el tema más a fondo. ¿Qué más? Preferí
que astrólogos más serios se preocuparan
de la conjunción, conjuntar mi Sol, conjuntarlo
con su nativo Marte dominante. Y Chaucer
hubiera señalado el Sol de ese día en Piscis,
conjuntándose con tu ascendente opuesto
exactamente a mi Neptuno y fijado
en mi Décima Casa, la de la buena y la mala fama.
Nuestro Chaucer, creo, hubiese suspirado.
Nos habría asegurado, moviendo su apesadumbrada cabeza,
que ese día el sistema solar,
lo supiéramos o no, nos había casado.

Ted Hughes en Cartas de cumpleaños. Lumen, 1999.

(Continuará).

Renunciadora

Esta soy yo. No es de ahora, hace mucho que sé que soy una renunciadora. En el dilema de insistir o soltar soy de las que sueltan.
Lo que no sé es cuándo comencé a renunciar a cosas a las que muchos se aferrarían.
Supongo que eso me debería hacer más libre o más feliz, no lo sé de cierto. Pero definitivamente me ha definido.
Me pregunto si renuncio por no hacer esfuerzos o renuncio porque sé que, a pesar de mis esfuerzos, lo que no es no será.
Hay quienes sienten que aquéllo que vale la pena cuesta sangre, sudor y lágrimas. Mientras que yo creo que por la fuerza ni los calcetines caben.
Yo no lucho contra las huellas del tiempo en mi cuerpo, no persigo al amor, puedo pasar meses sin tener noticias de quienes amo. He aprendido a vivir sin abuelos y mi único amigo incondicional murió hace un año. Mi hermana y yo no podemos aspirar a reunirnos con nuestros padres sin que estalle una bomba de hidrógeno y a veces pienso que nunca pisaré Praga, ya no digamos África o la Antártida.
Puede que me parezca más a Maika de lo que creo, la claustrofílica renunció al mundo exterior, y todo parece indicar que ya encontró su burbuja de seguridad. Así que yo buscaré la mía, renunciaré a todo lo de afuera y lo que tenga que ser, pues ya veremos.

vendredi 30 janvier 2009

Bipolaridad sí.

Cuando estudié física aprendí que hay campos de fuerza como el gravitatorio, que atrae todo hacia un punto en el espacio, o como el magnético o el eléctrico que cuentan con polo positivo y negativo.

Hace poco un maestro me dijo que yo era bipolar. Y me puse a pensar en campos magnéticos, y llegué a la conclusión de que sí, soy bipolar, pero no me muevo en un único eje. Soy una bipolar n-dimensional que navega en el tiempo regida por campos bipolares que unen:

lo posible y lo imposible
lo bueno y lo malo
lo pasado y lo futuro
lo superficial y lo profundo
el corazón y el cerebro
la vida y la muerte
el amor y el odio
el perdón y el olvido
la ingenuidad y la perversión
lo conveniente y lo correcto
la pasión y el cariño
el deber y el desear
la fantasía y la realidad
lo lejano y lo cercano
lo recto y lo curvo
lo apolíneo y lo dionisíaco
la incertidumbre y la certeza
la ilusión y el desengaño
lo presente y lo ausente
lo posible y lo improbable
lo que se anhela y lo que se tiene
lo que se quiere y lo que se consigue
el coraje y la derrota
el valor y el miedo
la renuncia y la permanencia
la soledad y la interacción
lo animal y lo humano
lo instantáneo y lo eterno
la risa y el llanto
el optimismo y la desesperanza
...

Y aquí voy.


lundi 12 janvier 2009

Hablando de la creación

Comparto este poema que Ted Hughes escribiera hacia 1970 (Cuervo. Traducción de Jordi Doce) donde explica de muy interesante manera cómo es que podrían haberse unido el primer hombre y la primera mujer.
Deberíamos jugar a especular más sobre ello para acercarnos a aclarar esa urgencia de nuestra propia primera vez.
Si algún o alguna lector(a) está interesado en leerlo en el idioma original puede solicitármelo, también cuento con esa versión.





Una travesura infantil

Los cuerpos del hombre y la mujer yacían inertes
Sobre las flores del Edén, dormitando aburridos,
Sin alma, con la mirada perdida.
Dios meditó largamente.

El problema era tan grande que lo arrastró al sueño.

Cuervo se rió.
De un mordisco partió al Gusano, el hijo único de Dios,
En dos retorcidas mitades.

Metió la cola en el hombre
Con el extremo herido colgándole por fuera.

Metió en la mujer la cabeza,
Que se arrastró hacia dentro y hacia arriba
Hasta asomarse a los ojos
Llamando a su otra mitad para que se uniera a ella
Rápido, rápido, pues Oh dolía.

El hombre se despertó viéndose arrastrado a través de la hierba.
La mujer se despertó viéndolo llegar.
Ninguno supo lo que había ocurrido.

Dios siguió durmiendo.

Cuervo siguió riéndose.


jeudi 8 janvier 2009

Una (otra) historia sin fin -Tercera parte-



Poco a poco la escuela comenzó a quedarles pequeña. Ambos habían estado en la gran ciudad y extrañaban sus calles, sus parques, sus edificios y hasta sus aglomeraciones. Comentaban sobre los sitios que recordaban e intercambiaban referencias.

Era divertido enterarse de qué hacia el otro y con quién. Cómo eran los días en los que no coincidían y, en especial, cómo habían sido todos los días anteriores, aquéllos en los que no se conocían ni soñaban con encontrarse.

No es que se contaran las vidas. Por supuesto que no caerían en eso: lo mejor estaba por venir y todo lo pasado y lo presente era casi irrelevante. En ese entonces apenas empezaban a sentirse dueños de su tiempo e hicieron planes para encontrarse en sitios comunes que se transformaban al caminarlos juntos. Ya no era la plaza, la calle o el museo en el que ella o él habían vivido algo, en adelante todo eso formaría parte de su ciudad y de su historia.

Sin saberlo, sin pensarlo siquiera, estaban comenzando una danza, un ballet, una coreografía interminable, una figura absurda, multidimensional: idéntica a la que dibujan las moscas cuando vuelan en una pieza.

Un observador diría que existe una liga inmensa que los une a la manera de un niño y una niña que juegan resorte... para siempre.

(continuará).

mercredi 7 janvier 2009

Rostro de vos

Tengo una soledad
tan concurrida
tan llena de nostalgias
y de rostros de vos
de adioses hace tiempo
y besos bienvenidos
de primeras de cambio
y de último vagón

tengo una soledad
tan concurrida
que puedo organizarla
como una procesión
por colores
tamaños
y promesas
por época
por tacto
y por sabor

sin un temblor de más
me abrazo a tus ausencias
que asisten y me asisten
con mi rostro de vos

estoy lleno de sombras
de noches y deseos
de risas y de alguna
maldición

mis huéspedes concurren
concurren como sueños
con sus rencores nuevos
su falta de candor
yo les pongo una escoba
tras la puerta
porque quiero estar solo
con mi rostro de vos

pero el rostro de vos
mira a otra parte
con sus ojos de amor
que ya no aman

como víveres
que buscan a su hambre
miran y miran
y apagan mi jornada

las paredes se van
queda la noche
las nostalgias se van
no queda nada

ya mi rostro de vos
cierra los ojos

y es una soledad
tan desolada

Desde El lado oscuro del corazón: