Comparto este poema que Ted Hughes escribiera hacia 1970 (Cuervo. Traducción de Jordi Doce) donde explica de muy interesante manera cómo es que podrían haberse unido el primer hombre y la primera mujer.
Deberíamos jugar a especular más sobre ello para acercarnos a aclarar esa urgencia de nuestra propia primera vez.
Si algún o alguna lector(a) está interesado en leerlo en el idioma original puede solicitármelo, también cuento con esa versión.
Deberíamos jugar a especular más sobre ello para acercarnos a aclarar esa urgencia de nuestra propia primera vez.
Si algún o alguna lector(a) está interesado en leerlo en el idioma original puede solicitármelo, también cuento con esa versión.

Una travesura infantil
Los cuerpos del hombre y la mujer yacían inertes
Sobre las flores del Edén, dormitando aburridos,
Sin alma, con la mirada perdida.
Dios meditó largamente.
El problema era tan grande que lo arrastró al sueño.
Cuervo se rió.
De un mordisco partió al Gusano, el hijo único de Dios,
En dos retorcidas mitades.
Metió la cola en el hombre
Con el extremo herido colgándole por fuera.
Metió en la mujer la cabeza,
Que se arrastró hacia dentro y hacia arriba
Hasta asomarse a los ojos
Llamando a su otra mitad para que se uniera a ella
Rápido, rápido, pues Oh dolía.
El hombre se despertó viéndose arrastrado a través de la hierba.
La mujer se despertó viéndolo llegar.
Ninguno supo lo que había ocurrido.
Dios siguió durmiendo.
Cuervo siguió riéndose.
Aucun commentaire:
Enregistrer un commentaire