samedi 26 septembre 2009

La soledad de los números primos


Por fin conseguí el libro de Paolo Giordano y lo devoré. Es como la vida misma: sin arreglo y sin final feliz. ¿Cómo no identificarse con Alice o con Mattia? Y no por compartir sus patologías específicas, sino porque una visión crítica de nosotros mismos nos dice que somos lisiados, mercancía dañada, burbujas que temen acercarse demasiado por miedo a desvanecerse en el aire. Nos hacemos daño para sentirnos vivos y dueños del timón. Nos aislamos para no dar pena.
Hemos pagado precios estrambóticos por nuestras decisiones y ya no queremos arriesgar. Conocemos la fuente de la felicidad pero no nos sentimos dignos de ahogarnos en ella. Podemos asomar la cabeza para sentir el vértigo que da la profundidad y podemos vivir de ese recuerdo.
Después de todo, el vínculo de lo que no ha podido ser no se desgasta en las miserias de diario y tiende a permanecer sobre otros. Al menos en mi experiencia.
Y ¿no es la felicidad pensar que existe una posibilidad por realizarse esperándonos? Un boleto de avión abierto al paraíso. Podría estar aquí el origen de las religiones. Tan atractiva es la idea. Pero a diferencia de ellas el amor pendiente de vivirse con plenitud promete una mejor vida antes de la muerte, y no a cambio de sufrimientos o de privaciones sino de valor, arrojo, coraje y ganas de ir a por él.
Acaricio mi boleto intangible y por lo pronto me conformo con creer que existe, que es válido, que no ha caducado y que me llevará al paraíso en cuanto el paraíso y yo nos decidamos a coincidir.

1 commentaire:

Clarice Baricco a dit…

El libro ya lo tengo, solamente falta que lo lea. Está en lista de espera.
Bien por tu comentario.

En cuanto al libro de Rosario Castellanos, tengo entendido que ya no lo venden. A mi me lo regalaron y también ando en su búsqueda. Pero me dijeron que ya no.En caso de que lo encuentre te aviso.

Un placer.

Graciela