dimanche 15 février 2009

Renunciadora

Esta soy yo. No es de ahora, hace mucho que sé que soy una renunciadora. En el dilema de insistir o soltar soy de las que sueltan.
Lo que no sé es cuándo comencé a renunciar a cosas a las que muchos se aferrarían.
Supongo que eso me debería hacer más libre o más feliz, no lo sé de cierto. Pero definitivamente me ha definido.
Me pregunto si renuncio por no hacer esfuerzos o renuncio porque sé que, a pesar de mis esfuerzos, lo que no es no será.
Hay quienes sienten que aquéllo que vale la pena cuesta sangre, sudor y lágrimas. Mientras que yo creo que por la fuerza ni los calcetines caben.
Yo no lucho contra las huellas del tiempo en mi cuerpo, no persigo al amor, puedo pasar meses sin tener noticias de quienes amo. He aprendido a vivir sin abuelos y mi único amigo incondicional murió hace un año. Mi hermana y yo no podemos aspirar a reunirnos con nuestros padres sin que estalle una bomba de hidrógeno y a veces pienso que nunca pisaré Praga, ya no digamos África o la Antártida.
Puede que me parezca más a Maika de lo que creo, la claustrofílica renunció al mundo exterior, y todo parece indicar que ya encontró su burbuja de seguridad. Así que yo buscaré la mía, renunciaré a todo lo de afuera y lo que tenga que ser, pues ya veremos.

2 commentaires:

Y a dit…

Queridísima, ya ves que la Maika no renunció, sino que tomó fuerzas para salir a enfrentar los nuevos aires como nunca había hecho antes... Sabes que no soy de las positivas pero, a veces, caigo en la curiosidad del ¿por qué no?

Y a dit…

(Ya había intentado dejar este comentario, si aparece doble, por favor elimínalo) Queridísima: Ya ves que la Maika no renunció, sino que estaba juntando fuerzas para explorar los nuevos aires como nunca lo había hecho antes... Sabes que no soy de las positivas pero, a veces, caigo en la tentación -a la que te invito- del ¿por qué no?